Fundas nuevas para colchones viejos: el posmachismo organizado políticamente.


Formación feminista. Resistencias machistas

Fundas nuevas para colchones viejos: el posmachismo organizado políticamente.

Me sorprende que tantísima gente parezca sorprendida de qué está pasando con la ultraderecha en España y cómo se ha apropiado de un inmenso espacio de la agenda política y de los medios de comunicación.
El posmachismo organizado no es nada nuevo y muchas feministas llevamos décadas advirtiéndolo. Recuerdo ahora un magnífico artículo de 2010 de Pilar López Díez llamado “El posmachismo se revuelve” en el que ya se ponían al descubierto los métodos que venían. Y se descubrían no por novedosos sino por el uso de internet como herramienta multiplicadora del mensaje.
En 2013 ya hicimos un seminario para mostrar algunas de las estrategias para deslegitimar al Feminismo que se condensaron en esta Master Class: “Estrategias de las resistencias patriarcales”.
Si os interesa este tema os recomiendo “Instinto depravado, impulso ciego, sueño loco: El antifeminismo contemporáneo en perspectiva histórica” de Lucrecia Rubio Grundell. [i]

 Por qué responder no es buena idea

La estrategia para desmontar las mentiras sobre el Feminismo no es tanto contar la verdad sobre nosotras (llevamos siglos haciéndolo y solo nos creen quienes piensan hacerlo) como contarla sobre los voceros del antifeminismo.
No vamos a ganarles en su terreno porque tienen experiencia en jugar sucio. 
No vamos a desmontar sus mentiras porque llevan años urdiéndolas y gente que quiere creerlas.
No vamos a ridiculizarles porque quienes vemos su ridiculez ya tenemos el convencimiento.
Sí podemos contar la verdad: 
  • ¿Que subvenciones feministas? ¿Y a la caza? ¿y a los toros? ¿Y a la iglesia?
  • ¿Que se van a bajar los impuestos? ¿A quiénes? ¿A todo el mundo? ¿A quienes ganan más y tienen más? ¿A ti te "toca"? ¿Cómo se van a financiar nuestra sanidad y nuestra educación? ¿Cómo se van a mantener las carreteras? ¿De dónde va a salir ese dinero sino de nuestros bolsillos?
  • ¿Que no quieren inmigrantes? ¿Quiénes van a hacer sus trabajos? ¿A qué precio? ¿Creemos realmente que sin inmigrantes los explotadores se volverán almas de Dios porque solo quieren contratar españoles y a ellos (a ellas poco) sí les van a dar trabajos dignos y bien remunerados?
  • ¿Que se acabó subvencionar asociaciones? ¿También a las de caza, a las de las cofradías, a las de la pesca, a las de los toros? ¿A la Iglesia? ¿Por qué no se va a financiar una ONG y sí los colegios concertados donde solo se va por gusto dado que hay educación pública?
  • ¿Que vivimos de la paguita? ¿De qué han estado viviendo ellos? ¿De qué han vivido hasta ahora? ¿Cuántos años de trabajo no político hay en sus curriculum?
  • ¿Que los partidos políticos no se van a financiar con dinero público? ¿Y entonces qué? ¿Los financia quien tenga dinerito? ¿Y si no tenemos dinerito no podemos tener un partido? ¿Y si alguien pone dinero no es fácil deducir que quiere algo a cambio? ¿Y quién tiene más posibilidades de poner dinero una multinacional farmacéutica o mi vecino jubilado diabético con hepatitis C?
  • ¿Qué han dicho antes y qué dicen ahora? ¿Hacen lo que dicen? ¿Todo o solo lo que les interesa? (Aquí un ejemplito de haz lo que yo diga pero no lo que yo haga).

¿Hablamos de lo que queremos o de lo que quieren?

Poner el foco en nosotras, intentar desmontar sus argumentos es entrar al trapo, es darles legitimidad, es convertirles en interlocutores válidos: no les damos zascas, cuentan con ellos para enfurecer más aún a sus partidarios contra nosotras.
No queremos (ni podemos) convencer a los malnacidos ni a los maltratadores. Queremos (tenemos que) convencer a gente que no ha visto aún cómo va a afectar a sus vidas en el día a día una política ultraliberal. Y convencer a quienes están fuera de Andalucía de que también les afectará si no salen a votar, si no les tienen en contra, si no hacemos política cada día en la calle, con nuestras vecinas y vecinos.
No son los derechos de las mujeres nada más (es doloroso, pero sabemos que hay a quienes no les importan). Son las vidas de todas y cada una de las personas de este país. En nuestras manos.
Es el momento.
Sabemos, pues cuándo ¿Pero sabemos cómo? ¿Es posible plantar cara al posmachismo organizado políticamente sin retroalimentarlo ni legitimarlo?
Está claro que las estrategias de difusión pasan por nosotras. Cuentan con nuestra indignación para multiplicar su mensaje. Cada foco machista, iglesia, ultraderecha, antifeminismo, ha conseguido constituirse en interlocutor válido cuando hablamos de derechos de las mujeres.
Lanzan una mentira, indignadas la multiplicamos hasta el infinito, si conseguimos desmentirla lanzan otra inmediatamente. No damos abasto a tanta mentira. No sabemos cuál vendrá después. Ellos sí. En todo juegan con ventaja como los trileros experimentados que son.
¿Que hablamos de decidir sobre nuestro cuerpo? Presentan a alguien de la Conferencia episcopal. Como si para dar información sobre los incendios provocados hubiera que contar, necesariamente, con un pirómano para que la información fuera veraz y completa.

Marcando agencia

Las estrategias pueden ser variadas. Y tenemos que contar, sí o sí, con la tecnología que les ha ayudado a hacerse oír con altavoces simulados;  con seguidores y perfiles falsos con la única intención de irrumpir en las discusiones y derivar a los temas en los que se sienten cómodos; con mentiras prefabricadas, con mensajes cortos, fáciles de entender, llamativos.
Desde propuestas como “Neutralidad en las redes” o perfiles como “Maldito bulo” o Stop Rumores (habrá más y agradeceré que los dejéis en comentarios). Desde iniciativas como la de no mencionar al partido con nombre de diccionario, no responder a sus tuits incendiarios para no darles más difusión de la que tienen, como no poner titulares con su nombre.
¿O acaso el patriarcado no ha conseguido hacernos invisibles a fuerza de nombrarnos? ¿Lee nuestros manifiestos punto por punto y escribe sesudos artículos de 10 páginas para desmontarlos? No. ¿No hemos aprendido nada? ¿Es dándonos voz como el machismo nos ha silenciado durante siglos? ¿Dándonos titulares? ¿O ha sido condenándonos al ostracismo?
Y no hablo de no desmontar su discurso sino de planear una estrategia acorde a los tiempos difíciles que vivimos. Acordar mínimos, que pueden ser estos u otros y están abiertos a sugerencias:
  • No nombrarlos. 
  • No difundir sus propuestas. 
  • No responderles en las redes sociales. 
  • No hablar de lo que ellos quieren sino de lo que nosotras queremos. 
  • No seguir su agenda. 
  • No dejarnos entretener con “sus cosas”. 
  • Hacer alianzas por nuestros derechos.
  • Apoyar a quienes pueden defenderlos en las instituciones,
  • Convertirnos en un bloque unido y eficaz con agenda propia.
  • Hacer un frente político feminista legalmente constituido.
  •  Trabajar por la constitucionalización de todos los derechos adquiridos.

Porque el principal objetivo del sistema es que no avancemos y la mejor forma de “entretenernos” es que estemos pendientes hasta de su último movimiento. Cuanto más hablamos de ellos más espacio ocupan.

Seguro que esto te suena

Tú estás en las redes explicando paso por paso por qué las propuestas de la ultraderecha perjudican nuestros derechos y llega uno y dice:
―Lo que os jode es que os quedáis sin la paguita.
Y ya se ha liado. 500 feministas entran a decir que lo de la paguita no es verdad. 1000 comumachos a decir que todo es por nuestra culpa por no priorizar la lucha de clases. 2000 machitroll a contar cómo a su mejor amigo lo denunciaron en falso. 3000 a recordarnos que el partido VomitOX se refuerza si pedimos nuestros derechos. 4000 que pasan por allí a repetir “feminazis, feminazis, feminazis” como loros. Al día siguiente el Huffitong post hace un artículo sobre la “Guerra de VomitOX contra el feminismo” con captura de los mejores tuits  y entran 8000 a dar su opinión (mala) sobre el feminismo y va la Sexta y hace un reportaje sobre el tema (de lo malo que es el feminismo) con Maruenda, Inda, dos obispos, una señora que dice que ella es una mujer y le parece que el feminismo ya se está pasando. Con un poco de suerte llevarán a alguna tuitera sin experiencia ante las cámaras a la que se comerán con patatas. Y a Elisa Beni a la que pondremos verde porque no nos (les) parece 100% feminista al 100% de las feministas.
Y vuelta a empezar.
Una vez y otra. Saben que no ganan en los argumentos y nos llevan a su terreno. Y nos ponen como excusa porque solo quieren difusión. Y poder. Y les vamos sirviendo una y otro.
Sus estrategias no son nuevas. Son las mismas siempre. Su machismo no es nuevo, es el mismo de siempre. Su ultraliberalismo económico no es nuevo, es el de toda la vida. Sus valores no son nuevos, son los que han creado las desigualdades desde que el mundo es mundo. Su cambio no es un cambio a mejor, es una vuelta al inmovilismo más rancio.
Solo ha cambiado la forma de mostrarlo. No son una nueva opción política solo son un experimento de ingeniería social en redes.
No es la primera vez que pasa. Ya está probado y comprobado, ha funcionado con Trump, con Salvini, con Bolsonaro. Se ha usado en modo Beta contra el feminismo desde hace mucho y se sabe cómo combatirlo. Esta serie de vídeos es imprescindible para entender cómo nos usan y cómo evitarlo:

Son fundas nuevas para sofás viejos. Nos quieren sentar en un lugar igual de incómodo. Solo hay una estrategia y no es hablar sobre preciosos sofás cómodos como nubes: es mostrar los muelles y decir: ¿Quieres sentarte sobre ellos?

 María S. Martín Barranco
@generoenaccion





[i] Universidad Autónoma de Madrid. BIBLID [ISSN 2174-6753, nº5, 121-137] Artículo ubicado en: www.encrucijadas.org


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