¿Qué es la Justicia patriarcal? Algunas propuestas de cambio

Inauguración del año judicial 2018 en España

¿Qué es la Justicia patriarcal?

Algunas propuestas de cambio


A raíz del tristemente caso de violación grupal a una joven en España conocido como “La manada”, se ha escuchado hablar a organizaciones y activistas feministas de Justicia patriarcal. 
Tras la sentencia los medios de comunicación se han hecho eco de la terminología y se repite en radios, televisiones y tertulias. Muchas veces, mal entendido y peor interpretado. 
También algunas asociaciones e instituciones judiciales, así como voces individuales pertenecientes a la judicatura y otras ramas jurídicas han negado esa acusación. 
¿Acusación? Sí, la Justicia en España, como en casi la totalidad del mundo es patriarcal.

¿Por qué decimos desde los feminismos que la Justicia es patriarcal?

La Justicia es Patriarcal porque sigue sin ver que el hombre ocupa el espacio público y el privado en situación de privilegio. Porque nosotras tenemos que 
conseguir lo que ellos tienen solo por nacer con sexo masculino: la voz, la credibilidad, el poder para ocupar el espacio, para ser la representación de la universalidad. 
La Justicia es patriarcal porque se siguen esperando de nosotras y de ellos comportamientos estereotipados y se sanciona a quienes los rompen y excusa a quienes los siguen. 
En los delitos contra las mujeres suele ser la víctima la que sufre un juicio paralelo inaudito en delitos con víctimas masculinas. ¿Provocó el delito? ¿Cómo iba vestida? ¿Hizo algo para provocar al maltratador? ¿Y por qué seguía viviendo con él? ¿Por qué no huyó? ¿le dolió? Y esa losa añadida contra la credibilidad de las mujeres: la permanente sospecha de las denuncias falsas. Porque, como ha quedado demostrado, denunciar una mujer a un hombre es algo tan rápido, tan eficaz y tan satisfactorio que vamos por ahí poniendo denuncias falsas como churros. Tantas como  ninguna en 2017. Ya ven.
La Justicia Patriarcal es la que no tiene en cuenta que mujeres y hombres estamos en el mundo en posiciones diferentes y todo, por lo tanto, nos afecta de manera desigual. Y aplicarnos la ley por igual solo genera inseguridad, dolor, frustración e ineficacia. 
La discrecionalidad judicial, que existe para que la justicia pueda ser real y efectiva, para que sea lo suficientemente flexible para dar respuesta a casos concretos no puede depender de la objetividad, o de la neutralidad. Hoy por hoy, "Objetividad es el nombre que se da en la sociedad patriarcal a la subjetividad masculina", como dice Adrienne Rich. 
Son hombres machistas (o mayoritariamente hombres) quienes deciden qué es legal, o no, y cómo y por cuánto tiempo castigarlo (o no). Son en su mayoría mujeres y hombres educados en el machismo quienes decidirán si algo se va a castigar o no y por cuánto tiempo. Y serán ellos mayoritariamente (y más cuanto más alta sea la jerarquía judicial) quienes verán recursos contra las sentencias. También quienes decidirán en qué momento pueden obtener grados variables de libertad tras una condena. ¿Cómo no va a importar la visión del mundo de quienes aplican la ley si la imponen a lo largo de todo su recorrido? 

Formación feminista. Justicia patriarcal.

La Justicia Patriarcal no es una sentencia manifiestamente injusta dictada por personas determinadas. La Justicia Patriarcal es el paradigma bajo el que se imparte Justicia. Una Justicia hecha por y para hombres blancos,  sanos, sin diversidad funcional alguna, heterosexuales y de clase media/alta. Una Justicia en la que cualquier persona que no quepa en ese estrecho molde está en peligro de no obtener Justicia, sino injusticia. Incluso cuando se le aplican los preceptos legales creados expresamente fuera del molde y justo por eso. Porque el machismo, en una Justicia patriarcal, siempre es juez y parte. 
La solución no pasa, como se ha oído por ahí, por cambiar el Código Penal.
Si cambias la ley y te pasas la evaluación de impacto de género por el arco del triunfo patriarcal. Si cambias la ley y no formas a juezas y jueces. Si cambias la ley y no dotas de presupuesto. Si cambias la ley pero solo pones una funda nueva a un sillón con muelles que salen por todos lados, te acabas pinchando igual. Y el machismo en nuestro sistema judicial (y en nuestra Universidad, y en la clase política, y en la calle, y en el ejército, y en la cultura, y en la Reales Academias, y en la Ciencia, y en TODO) es rampante. 
El problema es el de siempre: la ausencia de enfoque de género en la formación de cualquier profesional: en quienes enseñan las leyes, en el material formativo, en quienes redactan la ley, en quienes la aplican y, por último, en su ejecución. Sin transversalidad no hay solución. 
Por ejemplo: exigir que una víctima se resista para delimitar si un delito contra la libertad sexual es un abuso sexual o una agresión. ¿Acaso se pide que te resistas a un robo? ¿O se deja de calificar como asesinato y se deja en homicidio si no te resististe? ¿Imaginan? No te has resistido y no es hurto o robo, es donación. No te has resistido bastante así que no es homicidio, es suicidio. 
La solución no pasa, como ha pretendido el Ministro de Justicia, por endurecer las penas. Si quien va a juzgar no tiene en cuenta las peculiaridades de determinados delitos cuando son contra las mujeres, si no se tiene en cuenta que no nos asusta lo mismo, que el sistema patriarcal nos impone unos roles y comportamientos que nos sitúan en un grado de indefensión mayor, que nuestra fuerza para oponer resistencia es menor. 
Si no tienen en cuenta que podemos estar donde queremos, beber lo que nos dé la gana, vestir como nos plazca y parar cuando decidamos incluso si hemos dado previamente nuestro consentimiento, la Justicia es Patriarcal. 
Porque las mujeres y los hombres nos relacionamos en desigualdad. No solo porque su fuerza, en general, pueda ser mayor. No solo porque están, en general, más acostumbrados y/o entrenados en emplearla. No solo porque nosotras somos educadas en la cultura de la complacencia y el agrado, y del miedo.
También porque las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad nos recomiendan que ante una agresión no opongamos resistencia porque tenemos que evitar ataques que puedan acabar con nuestra vida. 
Porque un joven que vuelve solo y borracho de madrugada a casa puede temer que le roben. Una mujer, posiblemente, agradecería internamente que solo le hayan robado. Ese es el paradigma del que la cultura patriarcal no parte. Porque no es suyo. Es nuestro. Impuesto, pero nuestro. 

¿Qué proponemos?

Por supuesto, no es lo único, pero hay muchos sitios por los que empezar. Estos podrían ser algunos, en espera de que personas más formadas y con mejor conocimiento del funcionamiento interno de la Justicia propongan otras: 

A corto plazo:

  • Aplicación inmediata del Convenio de Estambul. 
  • Dotación de presupuestos al pacto de Estado contra la Violencia. 
  • Ampliar el concepto legal de violencia de género a delitos contra la libertad sexual, stalking, sexting, acoso por razón de sexo cuando son contra mujeres. 
  • Eliminar la restricción de ser pareja o expareja en la definición de víctimas de violencia de género. 
  • Contemplar el uso de la terminología violencias machistas para los delitos cometidos contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. 
  • Tipificación del acoso callejero. 

A medio plazo:

  • Inclusión en todas las oposiciones que incorporen operadores jurídicos temas específicos de formación en género (y no solo Ley de Igualdad o Ley Integral). 
  • Formación obligatoria en género (y evaluación de dichos conocimientos) a quienes estén en contacto directo con víctimas de violencia de género o violencias machistas. 
  • Que los delitos de violencias machistas (en su definición ampliada) solo puedan ser juzgados por personas con formación exhaustiva (especializada y evaluada) en género. 
  • Revisiones legislativas con enfoque de género. 

A largo plazo:

  • Formación transversal en género en todas las fases de la formación obligatoria, secundaria y universitaria en las distintas especialidades jurídicas, científicas y humanísticas. 

Todo lo demás, decir que si un juez determinado patatín o patatán, que si vamos a ampliar las penas más o menos, es desviar el tema de donde importa: para acabar con la Justicia patriarcal hay que terminar con la cultura patriarcal. Y no acabaremos con ellas sin acabar con cada uno de nuestros respectivos patriarcas interiores. 



Y no todo el mundo quiere deshacerse del suyo



Ese es el problema. 

María S. Martín Barranco

@generoenaccion


Comentarios

  1. La Ley tiene que ser igual para todas y todos, contemplando excepciones como por ejemplo la infancia y las personas con discapacidad.

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