Mujer tenías que ser

¿Eres doctora en Guatemala? Agradécelo a una feminista

Agnodice. 

"Fuiste a la universidad en lugar de dejar los estudios después del bachillerato para que tus hermanos pudieran estudiar pues 'tú de todos modos simplemente vas a casarte', agradécelo a una feminista." 

Esta frase es el punto de partida de un ejercicio que cada curso se propone al alumnado de la EVEFem para conocer y reconocer el trabajo que las mujeres han hecho a lo largo del tiempo por los derechos de otras mujeres. Es un ejercicio que nos sitúa dentro de nuestra propia #genealogía, tantas veces silenciada por la Historia y los libros de texto. Este es uno de los ejercicios resultantes:

"El breve recorrido histórico en el acceso de las mujeres a la universidad del siglo XIX nos permite identificar algunas características comunes (a la mayoría, no a todos los casos): 

El ingreso de las mujeres a la universidad implicó obstáculos de diversa índole, dependiendo de cada caso de la legislación de los países en cuestión. Los cuales las llevaron a diseñar estrategias que variaron desde el travestismo hasta el simple uso de nombres masculinos por parte de las mujeres que querían incursionar en actividades de las que estaban excluidas. Recordemos a George Sand y Daniel Stern en Francia, a Ernest Ahlgren en Suecia, George Elliot y Curre Bell en Inglaterra. - Desde sus inicios, las elecciones femeninas fueron diferentes, acorde a una diferenciación socio sexuada del saber. 
- Algunas mujeres, incluso, contaron con apoyo de sus familiares (sobre todo padres y hermanos y hasta maridos). Además tenían cierta familiaridad con la carrera elegida o con ambientes intelectuales ya que sus padres, hermanos o esposos ejercían la misma profesión o pertenecían a familias donde les era fácil el acceso a la lectura o a círculos sociales, políticos o profesionales. 

- Existían carreras consideradas menores, como obstetricia, odontología y enfermería, que no requerían estudios secundarios previos y a las que se accedían muchas veces con sólo rendir un examen. Las mujeres participaron durante el sigo XIX y aun antes, en mayor o menor medida, de esas profesiones. Por ejemplo, la partería constituía una práctica común entre ellas y en algunos países, en el siglo XIX, comenzó a reconocerse formalmente esa práctica, reconocimiento que se hacía con un examen, que permitía a las parteras acceder al título correspondiente. No obstante, esto formó parte de un proceso de exclusión de las mujeres del saber médico. La partería fue una profesión ejercida por las mujeres desde la antigüedad. En la Grecia antigua se destacó la figura de Agnodicia, quien ejerció la medicina, llegando a tener una amplia clientela femenina. 

- La mayoría de las primeras universitarias estudiaron carreras relacionadas con las Ciencias de la Salud y específicamente Medicina si consideramos carreras superiores. Elizabeth Blackwell fue la primera médica inglesa. - 1887 se convierte en un año clave para la educación universitaria ya que en él se reciben tres mujeres de médicas en tres países distintos. 

- Las mujeres generaron y participaron de un debate en la sociedad, relacionado con la capacidad de las mujeres para acceder a los estudios universitarios. Muchas de ellas incluyeron en sus tesis y en escritos posteriores sus reflexiones respecto de problemáticas de las mujeres. Sobre todo se interesaron por la educación de la mujer, de modo tal que podemos sostener que las primeras universitarias constituyeron un antecedente de los estudios de educación y género. Es frecuente en las primeras universitarias que los temas de sus tesis estén vinculados con la educación de las mujeres.

 - En buena medida algunas mujeres trabajaron en su profesión, venciendo obstáculos. Estudiar una carrera universitaria implicó que las mujeres tuvieran que desarrollar diversas estrategias: la elección de carrera, los viajes para acceder a estudios universitarios o para ejercer la profesión, los recursos judiciales, constituyeron estrategias que les permitieron aprovechar los intersticios que el sistema de género de la época les dejaba, antes que enfrentarse abiertamente a él. Estas estrategias fueron exitosas, ya que les posibilitaron estudiar, ejercer una profesión y participar del mundo social de la época. 

Vemos que en la historia de la educación universitaria de las mujeres muestra mecanismos de exclusión-inclusión, las que accedieron a la universidad debieron desarrollar estrategias para sortear estos mecanismos. Las primeras universitarias estudiaron carreras y se ubicaron en ámbitos profesionales que no representaban una ruptura brusca con las concepciones de género de la época. De este modo, sus elecciones y sus trabajos profesionales reflejaban el interjuego entre sus propios deseos y lo "permitido" según el contexto socio cultural del momento histórico en que vivieron. 

Sin embargo, muchas de estas primeras universitarias percibieron claramente las discriminaciones hacia las mujeres y se preocuparon y lucharon de modo activo por cambiar esta situación. Esto lo hicieron con distinto nivel de compromiso. 

EN GUATEMALA, la Universidad de San Carlos de Guatemala en sus más de trescientos años de funcionamiento, que comenzaron el 7 de enero de 1681,  muestra que transcurrieron 238 años antes de que una mujer guatemalteca pudiera ser admitida en la Universidad y obtener un título universitario, a nivel de licenciatura. Correspondió ese histórico honor a Olimpia Altuve, quien logró su inscripción en 1919 y se graduó de licenciada en Farmacia, en la Universidad Nacional Estrada Cabrera, que así se llamaba entonces aquella casa de estudios superiores. 

Muy lentamente, la discriminación principió a batirse en retirada, y en 1927 Luz Castillo Díaz-Ordaz, se graduó de abogada y notaria en la Escuela de Derecho y Notariado de Occidente. María Isabel Escobar fue, en 1942, la primera médica egresada de la Universidad Nacional. En 1943, Graciela Quan Valenzuela se graduó de abogada. Elena Ruiz de Barrios-Klée fue, en 1950, la primera licenciada en Pedagogía y Ciencias de la Educación. Raquel Ibáñez Lara, en 1950, primera Contadora Pública y Auditora. María Luisa Martínez Herrera, primera ingeniera agrónoma, graduada en 1968. Flora Otzoy, primera mujer indígena que obtuvo el título de médica y cirujana, en 1975. Claudina Ellington, la primera mujer garífuna graduada de médica, en 1985. 

¡Por ello hoy digo que si fui a la universidad y el dia de hoy soy médica, se lo agradezco, no a una, sino a varias feministas!"

Autora:  Irmgardt Alicia María Wellmann Castellanos
Publicación original: Módulo básico de Sensibilización en Género EVEFem
Escuela Virtual de Empoderamiento Feminista

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