lunes, 15 de diciembre de 2014

Jordi Évole y los machiprogres de izquierdas




Los progres de izquierda españoles son machistas. Y no me apetece decir en general, muchos o algunos.  Si se puede endiosar a un machista despreciable por sus políticas económicas sin hacer mención a sus ataques continuos a los derechos de la mitad de la sociedad a la que gobierna, yo también puedo omitir la parte de la realidad que me dé la gana. Porque ya está bien de exigir rigor solo a determinadas personas y no a todas. Anoche no escribí nada tras el Salvados del periodista estrella de la izquierda española Jordi Évole. Estaba tan asqueada que habría acabado insultando a alguien.

Rafael Correa es el homófobo y antifeminista Presidente de un país de menos de 16 millones de habitantes, con algo más del 50% de población femenina y en el que se viola a una media de 5 mujeres al día. La tasa de probabilidad de embarazos está entre el 10 y el 15% pero se impide la interrupción del embarazo en caso de violación (salvo si la violada padece incapacidad mental). Esa actitud incumple los Tratados Internacionales que Ecuador ratifica y después luce como medallas en el pecho, de adorno. Un fuerte movimiento social #Yosoy65 muestra en sus campañas la realidad en el país y recaba apoyos nacionales e internacionales contra esta legislación. Pues bien, este ser fue tratado como un gurú de la ciencia económica. Como entrevistar a Hitler por su talento como estratega.

Criticamos cada vez más que quienes se dedican a la política digan una cosa y hagan otra. Si lo hace un periodista de izquierdas (dicen) ya importa menos ¿no? Porque díganme si esto es coherente: una semana preocupado porque haya pocas mujeres y las críticas de machismo.




¿Y a la siguiente? Entrevista a un presidente que gobierna en manos de la iglesia católica contra los derechos humanos de las mujeres y que ha afirmado públicamente burradas del calibre de  yo no sé si la equidad de género mejora la democracia lo que sí es seguro es que ha mejorado la farra impresionantemente (…)”. Lo normal.  Lo normal para alguien a quien el machismo no le espanta sino que le provoca hilaridad. O alguien a quien los derechos de las mujeres le importan una higa y si tiene que elegir dar la pista central al payaso bromista, perdón, machista, con el share que eso promete ¿cómo dudar?

Imagen cedida por la Asociación Ecuador Etxea.
No hablo solo de Rafael Correa y del programa en el que se le entrevistó. Hablo de todos. Solo tienen que mirar los nombres propios que han merecido dar título a los programas y buscar las mujeres. Y no es que Jordi Évole no haya caído en la cuenta, no. Sería comprensible dada la sociedad machista en la que nos desenvolvemos. Muchas y en diferentes contextos dentro y fuera de las redes sociales nos hemos atrevido a sufrir las iras de sus machifans al señalarle por activa y por pasiva que su programa es machista.

Y es machista por muchos motivos. Por la presencia desproporcionada de expertos y la ausencia reiterada de expertas, por la falta de enfoque de género de los temas que se tratan, por la inexistencia de feministas entre las personas invitadas. Un ejemplo reciente: la selección que se usa para elegir el mejor programa del año 2014.


Pero no solo eso. Cuando se elige un tema se hace una declaración de principios. Cuando se ignora un tema, también se está tomando posición. Quienes confiábamos en este periodismo fresco, sagaz, irreverente y cercano representado por Jordi Évole esperamos una temporada, y otra, y otra más (hasta 11) un programa que tuviera que ver siquiera de forma lejana con el terrorismo machista o el machismo y las violencias machistas. Porque la violencia contra las mujeres ha matado a más personas que ETA; afecta a más personas que las preferentes y repercute en la sociedad tanto o más que cualquier tema económico. A toda la sociedad. Esto es lo que parece que los progres de izquierdas no acaban de entender: que mientras la mitad de la sociedad no pueda vivir, caminar por la calle, separarse de su pareja sin miedo, ascender sin cortapisas, ser contada como experta o abortar en libertad quien tiene disminuidos esos derechos es el total de esa sociedad.

¿Qué por qué a Évole y no a otros? En realidad, sería más correcto preguntarse ¿Por qué también a Évole? Porque a alguien que se ha convertido en un referente de la prensa libre, incisiva, ética y sin miedo quienes le seguimos no debemos permitirle durante más tiempo usar su pedestal para mirar al cielo. Urge mirar a la tierra, con perspectiva. Y buscar dónde estamos y qué hacemos las mujeres y los hombres en esa realidad a ras de suelo. Se llama perspectiva de género.  

Y quizás así, los hombres y mujeres que mientras se emitía #DeudaInfinita decían en las redes o en sus casas “queremos un presidente como ese” se lo habrían pensado dos veces. O no. Mayor motivo entonces para dedicar un programa.


Porque el machismo es violencia y el silencio, cómplice. 


María S. Martín Barranco
@generoenaccion

sábado, 6 de diciembre de 2014

La Constitución Española de 1978 y los derechos de las mujeres

Aún no había cumplido 9 años cuando se proclamó la Constitución Española. El texto constitucional fue una labor de encaje de bolillos en la que sirvieron todos los hilos menos uno: el #Feminismo. Algo que ya despertó airadas respuestas desde 1978.



Mientras estudiaba derecho, y después, escuché hablar una y otra vez de "los padres de la Constitución". La Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas tuvo 36 componentes y de ellos una sola mujer: María Teresa Revilla López,. No hubo mujeres en la ponencia constitucional, como hubo, por ejemplo, en la de 1931.

¿Cómo podía haber padres donde no existían madres? Esta imposibilidad no era tal, las había, pero como a los generales perdedores de las batallas antiguas, sus nombres habían sido borrados de las estelas que les permitían pasar a la Historia. Hasta que en 2012 Oliva Acosta decidió sacarlas a la luz con su magnífica obra documental "Las Constituyentes" esas mujeres difícilmente podían recuperarse como un todo coherente con nuestra historia democrática reciente.

Cartel del documental "Las Constituyentes" de Oliva Acosta.

Si entre las dos últimas etapas democráticas de la historia española la situación de la mujer estuvo sistemáticamente vulnerada durante el régimen franquista ¿cómo alabar una Constitución que no solo no recoge los derechos fundamentales de la mujeres amparándolos democráticamente sino que los conculca en su propio texto como queda patente en el art. 57 Título II dedicado a la Corona? No sé si somos conscientes no solo de la discriminación directa que produce, evidente por tanto, sino de la sutil forma de decirnos cómo debe organizarse la sociedad: con un varón que siempre tienen una capacidad superior (sea cual sea su edad) frente a cualquier mujer. 

El correr de los años desde el 78 hasta hoy nos ha demostrado que los derechos de las mujeres han sido, a fuer de no estar protegidos constitucionalmente, moneda de cambio político. De los partidos entre sí y de los partidos con sus votantes. 

Cuando el estallido de la Guerra Civil nos arrebató los derechos que la Constitución de 1931 nos había reconocido también nos permitió acceder (como a otras mujeres en otras guerras) a espacios de decisión y poder públicos que en presencia de la paz y de hombres que los hubieran desempeñado nos habrían sido vedados

Las díficiles condiciones de las mujeres solas o devueltas al ámbito exclusivo del hogar, ("liberadas" del trabajo por el dictador y su ideología misógina), las encarceladas, vejadas y represaliadas que a la la pérdida de sus derechos unieron el sometimiento al varón, siempre. A cualquier varón en casi todas las situaciones. La minoría de edad perpetua, la incapacidad consagrada por Ley.

Al silencio ominoso sobre el que se construyó la transición se unió, y unido sigue, el silencio culpable que supone no ver respetados sus derechos en pie de igualdad. 

La falta absoluta de enfoque de género de la Constitución, las contadas ocasiones en las que se nombra de forma explícita a las mujeres y la ignorancia de cuestiones básicas para ellas como el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos deja los derechos de las mujeres al albur de la interpretación.

Manifestación por el aborto durante la Transición española. Imagen de Elpais.es
Por supuesto hay que reconocer el avance que supuso frente a las leyes franquistas, solo faltaría. El reconocimiento en el art. 14 de la igualdad formal y la no discriminación, o el de la igualdad material en el 9.2 ("remover los obstáculos" es mi mandato constitucional preferido). Eso sí, con la ya citada excepción del art. 57 al que habría que añadir de refilón el artículo 58 que establece que la mujer que case con el Rey, será Reina y, sin embargo, el hombre que case con la Reina, no será Rey. Este artículo a veces se interpreta como discriminación contra el hombre. Sin embargo, una lectura no superficial y una lectura desde el enfoque de género nos hacen ver que beben de la fuente más tradicional del machismo y la misoginia: la mujer asume "por naturaleza" la posición del varón, pero ¿un hombre de una mujer? ni aun tratándose de conseguir un reino -aunque sea por persona interpuesta-.

Y no olvido tampoco que la sola fuerza de eso dos preceptos hizo caer en cascada multitud de leyes expresamente discriminatorias que persistían en nuestro ordenamiento jurídico. Pero me pregunto casi 40 años después, ¿acaso debemos estar eternamente agradecidas por no ser discriminadas? ¿No es cada día más inexcusable exigir un proceso constituyente que incluya de forma clara los derechos de las mujeres? Mi respuesta es sí. ¿Y la tuya?

María S. Martín Barranco
@generoenaccion

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Cómo denunciar publicidad sexista?

Publicidad sexista denunciada.

Cada cierto tiempo alguna empresa de publicidad con ganas de polémica confunde el culo con las témporas y se descuelga con una campaña en la que el sexismo más o menos explícito se usa como (otra) herramienta publicitaria.

Estoy completamente segura de que estas campañas de #publicidadsexista cuentan con "las feministas" y nuestra indignación para que en pocos minutos las redes sociales ardan. Primero, enfadadas, difundimos, después pasamos horas defendiendo que no somos unas amargadas y eso está prohibido en muchos paóises del mundo. Después tenemos que responder a los montones de personas que defienden la libertad creativa y nos llaman censoras. 

La marca ha cumplido su objetivo, nosotras hemos pasado un berrinche tremendo, hemos perdido un montón de nuestro precioso tiempo en una estrategia dirigida desde fuera y, agotadas, nos olvidamos una buena parte de las veces de que antes de nada hay algo que debemos hacer: denunciar.

Son muchos los países y dentro de ellos los organismos territoriales que se dedican a observar, fiscalizar, analizar y a veces, sancionar las prácticas de publicidad sexista. ¿Por qué lo hacen? Porque están prohibidas en muchos países. De ellos, algunos incorporan a la prohibición, sanciones. Unas morales, que se pasan por el arco del triunfo patriarcal. Otras económicas que, si se acumulan, pueden hacer que estas estrategias no les resulten rentables.

Si el patriarcado nos desea como objetos de consumo, démosle donde más le duele: en el bolsillo. Porque aunque a veces se nos olvide tenemos dos herramientas poderosísimas:
  1. Denunciar estas prácticas para intentar, por acumulación, conseguir la retirada de estas campañas y sanciones económicas.
  2. Dejar de consumir.

En cada país hay múltiples mecanismos, aunque antes de denunciar deberíamos tener claro que se entiende, generalmente, por publicidad sexista. Hace unos meses ya hicimos un "Decálogo para detectar publicidad sexista" que puedes utilizar.

Publicidad sexista denunciada.

Aquí nos referimos a España y México pero si en sus países existen herramientas parecidas y nos las dejan como comentario, estaremos encantadas de añadirlo:

ESPAÑA:

  • Andalucía: Instituto Andaluz de la Mujer y Consejo Audiovisual realizan una extraordinaria e ingente labor de difusion, observación, análisis y en los casos en los que la ley lo permite, sanción. El Consejo Audiovisual, además, permite hacer la denuncia de varias formas: con identificación, mediante escrito y sin identificación.
  • Estatal: El Instituto de la mujer (formulario) tiene un formulario para denuncias. Lo hemos subido como documento abierto a Drive para que puedas descargarlo y tenerlo siempre a mano. Puedes denunciar también al correo electrónico: observatorioimagen@inmujer.es y al fax: 91 452 87 82. También puedes verlo aquí o llamar al teléfono gratuito: 900191010

MÉXICO:


OTROS OBSERVATORIOS


La educación en igualdad puede acabar a largo plazo con el sexismo, pero no podemos esperar tanto tiempo. Te traslado desde aquí una petición: la próxima vez que veas publicidad sexista o muestras muy evidentes de machismo en medios de difusión general antes de correr a compartirlo en las redes sociales, corre a denunciarlo. Después, comparte con los enlaces de denuncia y veamos si esta estrategia resulta efectiva.

María S. Martín Barranco
@generoenaccion