domingo, 27 de abril de 2014

El "ciclo de la violencia" en los casos de #violenciamachista


El ciclo de violencia” es un modelo muy conocido que nos ayuda a entender y explicar la situación de malos tratos que viven muchas mujeres en nuestra sociedad, tiene sus limitaciones, como por ejemplo, no siempre se dan las tres fases sino que se producen saltos, en algunos casos, no se manifiesta la luna de miel.

El movimiento cíclico de la violencia se transforma en una espiral descendente en la cual la mujer queda atrapada haciendo difícil que acabe con la relación de pareja. Cada vez que se repite el maltrato, aumenta la intensidad. La víctima sufre una desprogramación de su sistema cognitivo desvirtualizando la realidad en la que vive.


La escala de agresión verbal y psicológica consiste en:

Agresión verbal encubierta

  • Él impide la comunicación                                         
  • Ella está confusa
  • El intenta demostrar que ella es inferior                     
  • Ella está deprimida


Agresión verbal abierta

  • Él la insulta y amenaza cruelmente               
  • Ella le tiene miedo
  • Él controla y aísla                                      
  • Ella está a su merced
  • Él la reduce a nada                                    
  • Ella piensa en el suicidio                                          

¿Cómo puedo saber si yo estoy en ese ciclo?.

Mucha gente lo está y no se da cuenta, consiste en un problema de igualdad y de lucha de poder y el control de la pareja, cualquiera puede caer en él. A continuación incluyo un cuestionario que puede ayudar  a clarificar tu situación:

  • ¿Tu pareja te acusa constantemente de que eres infiel?
  • ¿Se opone a tus relaciones con tu familia y amistades?
  • ¿Tu pareja te persigue todo el tiempo?
  • ¿Necesitas pedirle permiso para salir de casa?
  • ¿Te prohíbe trabajar o realizar alguna actividad?
  • ¿Te insulta, critica o habla de forma denigrante?
  • ¿Sientes que hagas lo que hagas es siempre culpa tuya?
  • ¿Te humilla delante de otras personas?
  • ¿Alguna vez te ha pegado o empujado?
  • ¿Has sido forzada por tu pareja a hacer alguna cosa que no querías hacer?
  • ¿Has perdido todos tus amigos desde que estas con tu pareja?
  • ¿Tu pareja se comporta bien contigo la mayor parte del tiempo, pero de vez en cuando actúa con crueldad y perversión?
  • ¿Sientes que tienes que tener un tacto exquisito para evitar que tu pareja se enfade?
  • ¿Alguna vez te ha dicho que te va a matar o amenazado con que se va a suicidar?
  • ¿Alguna vez has pensado que tu pareja te va a matar?

Si estás viviendo una situación de violencia de género y quieres escapar de ello, se recomienda lo siguiente durante un enfrentamiento:

Si hay una pelea: trata de estar en un sitio que tenga salida y no en un baño, una cocina.

Practica cómo salir de casa con seguridad. Identifica qué puertas, ventanas o escaleras deberías usar.

Ten una maleta lista y manténla en casa de un familiar o de una amistad, incluye en ella documentación médica, bancaria u otra que puedas necesitar.

Identifica a uno o más vecinos a quienes puedas hablar sobre la violencia y pide que llamen a la policía si oyen gritos que vienen de tu casa

Ten una palabra clave para usar con los niños, familia, amigos, vecinos para darles a entender que necesitas que llamen a la policía

Decide y planea adónde irás si tienes que dejar el hogar.

Usa tus propios instintos y tu sentido común. Si la situación es muy peligrosa, considera dar al maltratador lo que pida para calmarlo

¿Si vuelves a ser maltratada que haces? DENUNCIA las agresiones a la policía o el juzgado. Guarda todo los partes médicos en caso de malos tratos físicos.




Si conoces a alguien que esté sufriendo esta situación, no es recomendable OBLIGAR QUE DENUNCIE, ¿por qué?, porque si la persona afectada no es consciente de su situación, lo que hará es retirar la denuncia y no contar con tu apoyo cerrándose en banda. Lo aconsejable es seguir a su lado y apoyarla en todo momento sin menospreciar su "no valentía" a la hora de denunciar. Hay que recordarla los beneficios de la denuncia sin presionar y ayudarla no mandar sobre ella.





No estás sola, Sara (Película)



Sara tiene sólo 23 años y participa en su último día de terapia psicológica, dentro de un grupo de mujeres maltratadas física y psíquicamente. Tras años de terapia por fin es capaz de verbalizar su propia historia, sin que el miedo, las emociones y los recuerdos le imposibiliten a hablar.


Aplicación LIBRES Es una aplicación para teléfonos móviles (sistemas operativos IOS y Android) dirigida principalmente a mujeres que sufren o han sufrido violencia de género y a cualquier persona que detecte en su entorno una posible situación de maltrato.



Sandra Muñoz Pérez de las Vacas


martes, 22 de abril de 2014

Ni feminista ni machista

Imagen de Mujeres Imperfectas

En mucho lugares del mundo nacer mujer es motivo de tristeza, o sinónimo de esclavitud, o perspectiva segura de dolor y muerte. Omnipresentes en la cultura occidental como objetos, invisibles como sujetos de sus derechos y de sus propias vidas.

Y es de visibilización de lo que hablamos cada 8 de marzo. No de celebrar ni de entregar flores sin saber por qué. El 8 de marzo no celebramos ser mujeres, celebramos ser sujetos de derechos, de ciudadanía, de nuestras vidas. El 8 de marzo conmemoramos la revolución silenciosa que nos llevó a ellos a las que tenemos la suerte inmensa de disfrutarlos y exigimos que los posean aquellas a quienes, todavía hoy más cerca del primer cuarto que del inicio del siglo XXI, aún no se les reconocen.

Por eso, no hay nada que me parezca mayor muestra de ignorancia que esa frase ya clásica de “Soy femenina no feminista” como si no ser feminista -es decir, no trabajar por los propios derechos- diera un plus de feminidad. Aunque en realidad, así es. Si te ajustas mejor al papel de mujer culturalmente establecido eres más femenina en el sentido en el que la sociedad te necesita: sumisa y transmisora de sumisión.

En las sociedades occidentales la maternidad es patriarcal, la enseñanza y la cultura son patriarcales, el empleo es patriarcal, el sistema económico es patriarcal, la lengua que hablamos y sus reglas de uso, la política es patriarcal, la pareja como institución es patriarcal, el diseño de las ciudades es patriarcal, las grandes compañías que nos venden internet, gas, luz, calefacción, son patriarcales; lo son los medios de comunicación que nos conectan al mundo. 

Por eso, visibilizar a las mujeres y los logros que otras mujeres hemos conseguido para ellas no es cuestión baladí. Porque a nosotras, hasta hoy, nunca nos han reconocido los derechos porque sí. Hemos tenido que arrebatarlos a quienes nos los negaban. Han cuestionado si teníamos alma, si pensábamos, si podíamos votar, si podíamos elegir marido (o mujer), si podíamos divorciarnos, si podíamos tener la custodia de nuestras hijas e hijos, si podíamos trabajar, leer, escribir, estudiar, ser científicas, matemáticas o incluso directoras de orquesta. Se ha cuestionado si podíamos cobrar nuestro sueldo, emprender un negocio, tener la titularidad de una propiedad, ponernos pantalones, minifalda, viajar solas, decidir si queremos tener hijos y cuándo y cuántos. Hemos tenido que pelear el derecho a que se castigue la violencia contra nosotras, a que no se nos pueda violar en el matrimonio, a que se encarcele a nuestros agresores.

Y esta es la noticia que parece no haber llegado a una buena parte de la sociedad: eso no lo ha conseguido un partido determinado, ni una religión determinada, ni una persona determinada, ni un país determinado. Eso lo han conseguido el Feminismo y las feministas para todas las mujeres.

Imagen de Mujeres Imperfctas


Así que antes de decir que no eres ni feminista ni machista, pregúntate si estarías dispuesta a renunciar a esos derechos. Si la respuesta es no, al menos, ten la decencia (y la inteligencia) de no insultar a quienes los consiguieron para ti. 


María S. Martín Barranco
Artículo aparecido originalmente en el número marzo 2014 AMAM Mujeres abranzando México. La Revista
* Todas las imágenes del post son propiedad de Mujeres Imperfectas

domingo, 20 de abril de 2014

Decálogo para detectar la Publicidad Sexista


Las redes sociales pueden servirnos tanto para conseguir magníficos objetivos como para perpetuar las pautas de comportamiento más atroces de las sociedades con acceso a este tipo de comunicación virtual. Pueden servir para informarnos y ver el mundo de una nueva forma o para perpetuar nuestras creencias y estereotipos de género -muy generalmente- pero también todos los demás. Racismo, homofobia, etnocentrismo deslegitiman la mirada y la información que los medios nos ofrecen un día tras otro.
La publicidad es la que, posiblemente, nos ofrece los ejemplos más llamativos.

Compartimos por ello un decálogo que nos sirve como base de una de las lecciones de nuestros "Talleres en tuits" #Aprendiendoamirar e #Informarconenfoquedegénero. El primero, encaminado a la formación de una ciudadanía crítica con sus medios y el segundo para alertar a los medios sobre sus pautas sexistas a la hora de crear la información y cómo corregirlas. 

El decálogo para detectar la publicidad sexista es este* y puedes decir que una campaña publicitaria es exista si repite uno o varios de sus puntos de manera sistemática. Dejamos algunos ejemplos de cada uno de ellos, pero si quieres compartir otros que encuentres solo tienes que compartrilos en Facebook, Google+ o Twitter con las etiquetas #Aprendiendoamirar o #Informarconenfoquedegénero. 

1. Promover modelos que consoliden pautas tradicionalmente fijadas para mujeres y hombres. Anuncios que siguen perpetuando los roles tradicionalmente asignados a cada género, manteniendo el tradicional reparto de espacios profesionales, privados frente a públicos o de prestigio, ajenos a los cambios sociales.


2. Fijar unos estándares de belleza considerados como sinónimo de éxito. Anuncios que limitan los objetivos vitales de las mujeres a la adecuación a unos determinados patrones estéticos, llegando en ocasiones a causar presión sobre la salud física y psíquica de las adolescentes.

3. Presentar el cuerpo como un espacio de imperfecciones que hay que corregir. Anuncios que presentan los cuerpos de las mujeres y sus cambios debidos a la edad como "problemas" que es preciso ocultar y/o corregir.


4. Situar a los personajes femeninos en una posición de inferioridad y dependencia. Anuncios que presentan a las mujeres como personas dependientes, en cualquier aspecto incluido el económico, anulando su libertad y su capacidad de respuesta y de elección.


5. Negar los deseos y voluntades de las mujeres y mostrar como "natural" su adecuación a los deseos y voluntades de los demás. Anuncios que muestran a las mujeres realizadas como personas en la medida en la que responden a lo que los demás les piden (hijos e hijas, el marido, el padre, la madre...) sin respetar sus objetivos vitales y profesionales.


6. Representar el cuerpo femenino como objeto, esto es, como valor añadido a los atributos de un determinado producto, como su envoltorio en definitiva. Anuncios que recurren al cuerpo de la mujer o al fetichismo de determinadas partes del mismo (labios, piernas, pies...) o prendas de vestir, como reclamo para atraer la mirada y la atención de la potencial clientela.

7. Mostrar a las mujeres como incapaces de controlar sus emociones y sus reacciones, "justificando" así las prácticas violentas que se ejercen sobre ellas. Anuncios que muestran a las mujeres movidas por caprichos, faltas de juicio en sus reacciones y comportamientos.

8. Atentar contra la dignidad de las personas o vulnerar los valores y derechos reconocidos en la Constitución. Anuncios que presentan a las mujeres de forma vejatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, o mostrando comportamientos y conductas que puedan incidir a atacar la integridad física o moral de las mujeres.



9. Reflejar de forma errónea la situación real de las mujeres con discapacidad contribuyendo a la no sensibilización necesaria para un tratamiento óptimo de los temas que les afectan. Anuncios que no colaboran a la normalización de la imagen de las mujeres con discapacidad, a través de la publicidad convencional.

10. Utilizar un lenguaje que excluya a mujeres, que dificulta su identificación o que las asocie a valoraciones peyorativas. Anuncios que en su mensaje usan un lenguaje discriminatorio y parcial, imponiendo barreras arbitrarias e injustas en el desarrollo profesional y colectivo de las personas.

No son estas, por desgracia, las únicas estrategias sexistas que se usan en publicidad. Desprestigiar lo que hacemos, los propios usos que el patriarcado y la cultura machista nos imponen, la burla y supuesto humor... Además, algunas compañías instrumentalizan a los movimientos de mujeres, previendo qué difusión añadida obtendrán con las protestas a raíz de algunas campañas. las campañas de cervezas son claro ejemplo de ello.

En nuestras manos está encontrar estrategias de contrapublicidad para anular sus acciones. También es imprescindible denunciar a instituciones oficiales, quizás las sanciones, unidas a nuestros boicot, sean más efectivas que la simple protesta.


* Información extraída del curso "Sensibilización para la identificación del sexismo en publicidad" del Instituto Andaluz de la Mujer. 

(No hay enlace público disponible)




** Las imágenes han sido escogidas para esta nota por Especialista en Igualdad para los cursos en tuits #Informarconenfoquedegénero y #Aprendiendoamirar

lunes, 14 de abril de 2014

Lo que las mujeres ganamos con la II República española


Mucho se habla de la II República española cada 14 de abril, fecha de su proclamación en el año 1931. Mi generación (44 años en 2014) solo sabe de ella lo que se ha esforzado (o no) en aprender. Nadie nos la enseñó en el colegio, nadie hablaba de ella en las familias, todo eran medias verdades y silencios completos.

Menos aún sabemos de lo que las mujeres, todas, ganamos con la II República española y perdimos con el golpe fascista. No hablaré de los antecedentes porque ya lo hacen muchos y muy bien, como el blog Insomnio Rojo que hoy dedica entrada al tema.

Con la proclamación de la Segunda República una tarde del 14 de abril de 1931 las mujeres dejábamos de ser tratadas como menores de edad para pasar a ser ciudadanas de pleno derecho. Dos semanas más tarde, un Decreto modificaba las circunscripciones electorales de la Monarquía,  rebajaba la edad de voto de 25 a 23 años y permitía el sufragio pasivo a las mujeres. Podríamos ser elegidas, aún quedaría un trecho para poder ejercer el derecho al voto.
Madrid, tarde del 14 de abril de 1931

El 28 de junio se celebraron elecciones, de las Cortes resultantes, como nos dice Feliciano Páez-Camino* "formaron parte inicialmente dos mujeres: la radical-socialista Victoria Kent, notable jurista que, desde mayo, era la directora general de Prisiones en el ministerio de Justicia encabezado por el socialista Fernando de los Ríos; y Clara Campoamor, conocida por sus posiciones feministas, que militaba por entonces en las filas del Partido Radical. Ambas fueron elegidas diputadas por la provincia de Madrid: Campoamor con 68.470 votos y Kent con 65.254. Esa exigua pero significativa presencia femenina se amplió más tarde con la socialista Margarita Nelken, que obtuvo, con amplio margen sobre su rival radical, un escaño por Badajoz, disputado en una elección parcial celebrada el 4 de octubre."

La aprobación de la Constitución se produjo el 9 de diciembre de ese mismo año, poco más tarde, podríamos votar por vez primera, tras una encendida defensa de este derecho por Clara Campoamor.  


La Constitución de la II República Española, contenía artículos como estos:
Artículo 25. "No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. 

El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios." 
 Artículo 36. "Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes."
Artículo 40. 
"Todos los españoles, sin distinción de sexo, son admisibles a los empleos y cargos públicos según su mérito y capacidad, salvo las incompatibilidades que las leyes señalen". 
Artículo 43. 

"La familia está bajo la salvaguardia especial del Estado. El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa. Los padres están obligados a alimentar, asistir, educar e instruir a sus hijos. El Estado velará por el cumplimiento de estos deberes y se obliga subsidiariamente a su ejecución.
  

Los padres tienes para con los hijos habidos fuera del matrimonio los mismos deberes que respecto de los nacidos en él. 

  

Las leyes civiles regularán la investigación de la paternidad. 

  
No podrá consignare declaración alguna sobre la legitimidad o ilegitimidad de los nacimientos ni sobre el estado civil de los padres, en las actas de inscripción, ni en filiación alguna.

El Estado prestará asistencia a los enfermos y ancianos, y protección a la maternidad y a la infancia, haciendo suya la "Declaración de Ginegra" o tabla de los derechos del niño."
Artículo 53. 
"Serán elegibles para Diputados todos los ciudadanos de la República mayores de veintitrés años, sin distinción de sexo ni de estado civil, que reúnan las condiciones fijadas por la ley Electoral."
Que la ley avanzara en la equiparación de los derechos entre las mujeres y los hombres no podía cambiar de golpe la realidad social, pero puso los cimientos de una vida más libre, más plena. Mujeres que podíamos elegir casarnos ¡al fin matrimonio civil! o seguir solteras, divorciarnos una vez casadas, contratar servicios, estudiar en pie de igualdad, trabajar y disponer del fruto de ese trabajo. 

Fueron muchos más los derechos que se nos reconocieron en las leyes penales, civiles y de familia o de comercio: posibilidad de tutelar menores e incapacitados, ejercer la patria potestad sobre los hijos menores en un caso de viudez, no sufrir mayor castigo que un hombre por cometer determinados delitos como el adulterio. 

La subordinación de la esposa al marido, la menor remuneración por los mismos empleos, la reprobación social ante determinados comportamientos, la imposibilidad de ejercer algunos puestos de trabajo que no eran "propios del sexo débil", la idea de que una vez casada el marido debía mantenerla y ella dedicarse al hogar y  el cuidado de la descendencia... imposible cambiar milenios de sociedad patriarcal en unos mese o una años. Pero los derechos estaban, y los ejercimos. Y estudiamos, y nos divorciamos, y escribimos en prensa y  fuimos electoras y electas. En palabras de Mary Nash:
Aunque las estructuras de género no se cuestionaron abiertamente, la modernización del Estado, el desarrollo de la democracia política, la secularización de la educación y la creciente participación de las mujeres en el movimiento obrero organizado condujeron al aumento de la conciencia femenina y a una valoración de su condición social. Por primera vez, una pequeña elite de mujeres tuvo acceso a puestos políticos y administrativos de importancia, en tanto que otras se beneficiaron de algún modo de las nuevas tendencias culturales y de la modernización de la sociedad española. [Nash, p.83, Rojas].
Primero las ya nombradas Campoamor y Kent por Madrid-provincia.  Nelken por Badajoz. En la legislatura del segundo bienio (de finales de 1933 a finales de 1935)  cinco las mujeres presentes en Cortes: Nelken fue de nuevo  por Badajoz y otras tres socialistas: Matilde de la Torre y Veneranda García-Blanco Manzano, ambas  por Asturias, y  María de la O Lejárraga, por Granada.Por la CEDA, Francisca Bohigas Gavilanes, por León.Finalmente, "en la legislatura iniciada con la victoria del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, hubo cinco parlamentarias: dos de ellas por reelección, Nelken (que fue pues la única mujer presente en las tres legislaturas) y Matilde de la Torre, a las que se añadió otra socialista, Julia Álvarez Resano, elegida por la provincia de Madrid; regresó a las Cortes, tras su ausencia en el segundo bienio, Victoria Kent, esta vez elegida por Jaén; y apareció en el parlamento otra diputada por Asturias: la comunista Dolores Ibárruri, que popularizó el seudónimo de Pasionaria"*. 

Varias diputadas tuvieran importantes intervenciones parlamentarias: aparte de las más conocidas de Campoamor en 1931 y de Dolores Ibárruri y su "¡No pasarán!" en 1936, cabe destacar el discurso de Margarita Nelken sobre el Proyecto de Congregaciones religiosas el 28 de febrero de 1933 en apoyo de la ley de congregaciones religiosas, y el de Matilde de la Torre el 24 de marzo de 1934 sobre los haberes pasivos del clero, ambos en defensa del carácter laico del Estado y con contundentes críticas a la Iglesia católica y a la visión acerca de las mujeres que ésta propalaba.

Ellas fueron algunas, señaladas para la Historia y algunas casi perdidas para la memoria, mujeres invisibles excepto algunos días al año y -a veces- ni eso.

Era 1936 llegó el tiempo en el que nos arrebataron los derechos y tomamos las armas y las calles para defenderlos. Aunque esa... es otra historia.




viernes, 4 de abril de 2014

Por qué los asesinatos de mujeres por violencia de género son #terrorismomachista




La imagen de un iceberg es habitual cuando hablamos de violencia de género. La violencia directa sería insostenible sin todo un sistema que la apoyara, que la mantuviese, que la justificara, que la escondiera, que la reprodujera y empleara. El triángulo de la violencia es un concepto introducido por Johan Galtung para representar la relación existente entre los tres tipos de violencia que él define en su teoría: Violencia Directa, violencia estructural y violencia cultural. La violencia, según Galtung, es como ese iceberg, de modo que la parte visible es mucho más pequeña que la que no se ve. De acuerdo con el autor, existirían tres tipos de violencia:
  • La violencia directa es visible, se concreta con comportamientos y responde a actos de violencia. Si hablamos de violencia machista, son todas las expresiones de violencia que se ejerce directamente por parte de hombres concretos sobre mujeres concretas, desde la trata de mujeres, la patrimonial, los abusos sexuales, el maltrato habitual, la violencia sexual, etc.
  • La violencia estructural se centra en el conjunto de estructuras que no permiten la satisfacción de las necesidades y se concreta, precisamente, en la negación de las necesidades.En la violencia machista se ejerce a través de los roles sexistas y de la división sexual del trabajo, de la sociedad y todos los estamentos que la configuran. También a través de los valores sociales que refuerzan los mandatos hegemónicos de género.
  • La violencia cultural, crea un marco legitimador de la violencia y se concreta en actitudes. En la vioencia machista se concretaría en la llamada violencia simbólica.
La violencia simbólica*, cuando hablamos de violencia de género, es aquella que se ejerce a través de los patrones culturales y de la imposición del género, con representaciones simbólicas de lo que es “ser” mujer y/u hombre. Debemos entender la interrelación de estas dos categorías, la una no se puede explicar sin la otra. Gracias a ella, las mujeres somos instruidas en el terror sexual, en el que “algo” nos puede pasar si decidimos caminar solas por la vida, esto conlleva renuncias que nos podrían llevar a hablar de un “apartheid encubierto”, donde hay espacios y situaciones vetados para las mujeres. Esta amenaza no concretada, supone una coacción para los comportamientos y la libertad  y la salud individual y colectiva de las mujeres.

La Organización Mundial de la Salud define en su Informe mundial sobre la violencia y la salud (2002) la violencia como:
El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.
La definición comprende tanto la violencia interpersonal como el comportamiento suicida y los conflictos armados. Cubre también una amplia gama de actos que van más allá del acto físico para incluir las amenazas e intimidaciones. Además de la muerte y las lesiones, la definición abarca también las numerosísimas consecuencias del comportamiento violento, a menudo menos notorias, como los daños psíquicos, privaciones y deficiencias del desarrollo que comprometan el bienestar de los individuos, las familias y las comunidades.
No es sin embargo esa la violencia de la que hablamos. Está incluida, pero es más concreta y específica. Es la llamada violencia de género, violencia machista o violencia machista contra las mujeres. Siguiendo con la OMS:
"La violencia contra la pareja se produce en todos los países, en todas las culturas y en todos los niveles sociales sin excepción, aunque algunas poblaciones corren mayor riesgo que otras. Además de las agresiones físicas, como los golpes o las patadas, este tipo de violencia comprende las relaciones sexuales forzadas y otras formas de coacción sexual, los malos tratos psíquicos, como la intimidación y la humillación, y los comportamientos controladores, como aislar a una persona de su familia y amigos o restringir su acceso a la información y la asistencia.
Aunque las mujeres pueden agredir a sus parejas masculinas y también se dan actos violentos en parejas del mismo sexo, la violencia de pareja es soportada en proporción abrumadora por las mujeres e infligida por los hombres. En 48 encuestas de base poblacional realizadas en todo el mundo, entre el 10% y el 69% de las mujeres indicaron haber sido objeto de agresiones físicas por parte de una pareja masculina en algún momento de sus vidas. La mayoría de las víctimas de agresiones físicas se ven sometidas a múltiples actos de violencia durante largos periodos  y suelen sufrir más de un tipo de maltrato."

En 1993, en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer,la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente el derecho de la mujer a vivir libre de violencia, derecho que también se reconoció en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), de 1994.
Tanto en la Declaración de las Naciones Unidas de 1993 como en la Convención de Belém do Pará se utiliza, en la versión inglesa, la expresión ‘gender-based violence’ (violencia basada en género) para reconocer que los factores de riesgo, las consecuencias y las respuestas a la violencia contra la mujer están influidas en gran medida por la condición social, económica y jurídica subordinada de la mujer en muchos entornos. Ciertas formas de violencia contra la mujer, como la violencia física infligida por el esposo, a menudo son toleradas o hasta aprobadas por leyes, instituciones y normas de la comunidad y algunos investigadores argumentan que la violencia contra la mujer puede ser no solo una manifestación de la falta de igualdad de género, sino también una manera de imponerla.
De hecho, la base de evidencia científica indica que las modalidades, los factores de riesgo y las consecuencias de la violencia contra la mujer son diferentes de los asociados a la violencia contra los hombres. En todo el mundo, los hombres tienen mayores probabilidades que las mujeres de sufrir violencia en el contexto de conflictos armados y actividades delictivas, mientras que las mujeres tienen mayores probabilidades que los hombres de sufrir violencia y tener lesiones provocadas por personas cercanas, como sus compañeros íntimos. Las niñas y las mujeres también tienen mayores probabilidades que los niños  o los hombres de sufrir violencia sexual en general.Además, la violencia física y sexual contra las mujeres y niñas tiene para la salud reproductiva un sinnúmero de consecuencias que son diferentes de las consecuencias de la violencia contra los hombres"
Y como dije hace ya dos largos años en el diario progresista Nueva Tribuna: "Aunque entre la violencia de género y lo que entendemos generalmente como terrorismo hay muchas diferencias existe un parecido fundamental: es la inyección del terror a través del uso de la violencia de modo ilógico, aleatorio e indiscriminado, para lograr un fin que esconde una calculada intención de terror, paralización, huida o miedo. En cualquier momento la amenaza se puede cumplir y, generalmente, no depende de la víctima evitarlo aunque crea lo contrario. O aunque pueda tomar determinadas medidas para su protección."

Como reivindico una y otra vez con cada acción en redes o de protesta en las calles de Especialista en Igualdad: "A las mujeres, en el mundo, se nos mata por ser mujeres y mientras la sociedad no asuma ese principio básico, mientras los medios de comunicación no lo digan ante cada acto de violencia en lugar de preguntar a la vecina de turno, mientras la sociedad no condene cualquier violencia con rotundidad (desde un chiste machista a un articulista que se atreve a decir refiriéndose a los malos tratos que «sarna con gusto no pica»), hasta que este Gobierno y los que fueron y los que serán no titubeen en sus mensajes"

La mayor muestra de la desigualdad entre las mujeres y hombres, la que desemboca en el asesinato de una mujer a manos de un hombre, es la puntal del iceberg. Pero ese iceberg flota sobre un mar de silencios que sostienen los programas de televisión inefables, las políticas irresponsables, los chistes machistas, los piropos en la calle, el lenguaje que nos ignora y nos minusvalora, los libros que cuentan las historia de los varones como si fuera la de la Humanidad, los medios que eluden su responsabilidad sistemáticamente, una sociedad incapaz de garantizar a las mujeres y las niñas su Derecho Humano a una vida libre de violencia.

La próxima muerte por terrorismo machista no podrá sorprendernos, está anunciada. La próxima muerte por terrorismo machista no podrá escandalizarnos: será nuestra responsabilidad.


María S. Martín Barranco
@generoenaccion