jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Por qué la violencia contra los hombres no es violencia de género?




Aunque las violaciones de los derechos humanos afectan tanto a hombres como a mujeres, su impacto varía de acuerdo con el sexo de la víctima. El 70% de las mujeres que mueren de forma violenta en el mundo mueran a manos de hombres. Muchas de ellas sus parejas, ex parejas u hombres de su círculo familiar. El 38% directamente a mano de sus compañeros de vida. El número de muertes de hombres a manos de mujeres con esos vínculos no llega al 4%.

Son los hombres de forma abrumadora, como expresa Montserrat Comas en su análisis de la ley española de violencia de género,  los sujetos activos de la violencia en cualquiera de las tres categorías de violencia intrafamiliar que se manejan en el mundo:

a) en los supuestos de violencia en la pareja en un 90% de los casos el imputado es hombre;
b) en los supuestos de agresión a menores -niños o niñas- el 75% de los inculpados son hombres, y
c) en el caso de los ascendientes el 86,7% de los inculpados son hombres.

 Los estudios sobre la materia permiten afirmar que toda agresión perpetrada contra una mujer tiene alguna característica que permite identificarla como violencia de género. Esto significa que está directamente vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en nuestra sociedad, que perpetúan la desvalorización de lo femenino y su subordinación a lo masculino.

 Lo que diferencia a este tipo de violencia de otras formas de agresión y coerción es que el factor de riesgo o de vulnerabilidad es el sólo hecho de ser mujer. La violencia de género puede adoptar diversas formas, lo que permite clasificar el delito, de acuerdo con la relación en que ésta se enmarca y el ejercicio de poder que supone, en las siguientes categorías: violación sexual e incesto, asedio sexual en el trabajo y en las instituciones de educación, violencia sexual contra mujeres detenidas o presas, actos de violencia contra las mujeres desarraigadas, tráfico de mujeres y violencia en el ámbito familiar y en las relaciones de pareja.

Cuando hablamos de Violencia, remitimos a una desigualdad de poder, a una relación asimétrica, donde las diferencias son jerárquicas. Esto es: lo que en una parte se ve como degradante, en la otra se transforma en signo de fortaleza y poder. En este sentido, diferenciamos:

VIOLENCIA: Toda relación asimétrica, donde una de las partes se cree superior a la otra y como tal busca el control y el sometimiento de quien/es considera inferior/es.

AGRESIVIDAD: puede ser auto agresión o heteroagresión. No existe asimetría ni desigualdad de poderes. No busca ni el control ni el sometimiento. No considera inferior a la otra parte ni se considera con privilegios superiores. La agresividad sirve para impulsar a las personas a pasar a la acción, a defenderse de un ataque, a ponerse a salvo frente al peligro.

La violencia de género es una problemática compleja, estructural, cuya existencia se funda básicamente en la desigualdad jerárquica que existe entre hombres y mujeres, desigualdad que viene construida culturalmente y que es legitimada y reproducida por las propias estructuras sociales, y en estas estructuras sociales están hombres y mujeres que mantienen, legitiman y transmiten esa desigualdad. Hablar de machismo no es solo hablar de hombres, pero hablar de violencia de género sí es hablar de violencia contra mujeres.
«Las mujeres entre 15 y 44 años de edad corren mayor riesgos de ser violadas o maltratadas en casa que de sufrir cáncer, accidentes de vehículos, guerra y malaria, según estadísticas del Banco Mundial.»
 Desde la Declaración de la ONU sobre Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, aprobada el 20 de diciembre de 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se utiliza el término “violencia de género o violencia contra las mujeres”, para referirse a “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se  producen en la vida pública o privada”.

Posteriormente, en la Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Pekín en el año 1995, se nombró el término violencia de género, para explicitar que “la violencia contra la mujer impide el logro de los objetivos de la igualdad de desarrollo y Paz, que viola y menoscaba el disfrute de los deberes y derechos fundamentales” instando a todos los Gobiernos a “adoptar medidas para prevenir y eliminar esta forma de violencia”.

En el año 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas, estableció que la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones a los derechos humanos  más sistemáticas y extendidas. Está arraigada en estructuras sociales construidas en base al género más que en acciones individuales o acciones al azar; trasciende  límites de edad, socioeconómicos, educacionales y geográficos; afecta a todas las sociedades; y es un obstáculo importante para eliminar la inequidad de género y la discriminación a nivel global.

Así se considera en España y en 124 países más, que han incorporado a sus legislaciones con más o menos detalle esta definición. Pueden existir múltiples violencias y no todas se contemplan en todos los países, por ejemplo la violencia institucional o la violencia obstétrica, pero sí hay un grueso reconocido bajo diferentes tipos penales (feminicidio, femicidio, violencia familiar, violencia intrafamiliar, violencia de género...).

En España, siguiendo la normativa mundial y europea y conforma a la instrucción de la ONU, se introdujo paulatinamente varios cambios normativos en el Código Penal, culminando con la aprobación en el año 2004 de la Ley Orgánica1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra laViolencia de Género, la cual establece que se considera violencia de género:

a) Violencia física, que incluye cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de la mujer, con resultado o riesgo de producir lesión física o daño, ejercida por quien sea o haya sido su cónyuge o esté o haya estado ligado a ella por análoga relación de afectividad, aún sin convivencia.
b) Violencia psicológica, que incluye toda conducta, verbal o no verbal, que produzca en la mujer desvalorización o sufrimiento, a través de amenazas, humillaciones o vejaciones, exigencia de obediencia o sumisión, coerción, insultos, aislamiento, culpabilización o limitaciones de su ámbito de libertad, ejercida por quien esté o haya estado ligado a ella por análoga relación de afectividad, aún sin convivencia.
c) Violencia económica, que incluye la privación intencionada, y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico o psicológico de la mujer y de sus hijas e hijos o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la pareja.
d) Violencia sexual y abusos sexuales, que incluyen cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el agresor o no consentida por la mujer, abarcando la imposición, mediante la fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas, y el abuso sexual, con independencia de que el agresor guarde o no relación conyugal, de pareja, afectiva o de parentesco con la víctima. 


**  Datos de la página de la Red Extremeña contra la Violencia de Género


 María Martín Barranco
Investigadora y experta en Género


miércoles, 12 de diciembre de 2012

#12causasfeministas para un 2013 menos machista




#12causasfeministas para un 2013 menos machista se inicia como un intento de aunar esfuerzos por parte de todas las asociaciones, páginas, grupos o personas que apuestan por un futuro más justo.

 Creemos que el trabajo de concienciación contra las violencias de género no se puede hacer solo sobre noticias de muertes porque los efectos sobre quienes seguimos estas noticias a diario es devastador. Veo día a día en mí y en personas que tienen este mismo empeño síntomas de cansancio, de desesperanza, de agotamiento, y no es momento de desfallecer.

 Desde Especialista en Igualdad  hemos optado por  orientar el trabajo y el empeño a las bases de esa pirámide que tiene su punta en las muertes. Son, somos, más mujeres afectadas, más invisibles, se sienten menos acompañadas... y estamos vivas.

No es "la manera" por ser la mía, ni pretendo criticar a quienes lo hacen de otra, faltaría más, solo reflexionar en común sobre ello porque el trabajo feminista se diluye en la multiplicidad de acciones en algunas ocasiones con un idéntico fin. No es uniformidad lo que deseo, sino unidad de acción para la consecución de metas concretas.

 Por otra parte, esta información exhaustiva sobre las noticias con resultado de muerte, he comprobado (en mi experiencia personal, esto no es información contrastada ni datos de ningún estudio) que tiene dos efectos "perversos", uno la insensibilización y el aumento del nivel de violencia que tolera la sociedad (ahora ya solo escandaliza si hay tiros, guardia civil y mucha gente en medio)y otro, que desanima a quienes están sufriendo las violencias y es utilizado como "ejemplificador" por los maltratadores.  

Hay que buscar estrategias diversas porque las de siempre no funcionan, y lo vemos cada día. Lo peor es que en este proceso de ensayo-error, los errores cuestan vidas y alargan infiernos. ¿No es un motivo suficiente para reflexionar? ¿Habría algún modo de aunar esfuerzos respetando al libertad de acción de cada quién? Solo son preguntas, y esta Campaña #12causasfeministas para un 2013 menos machista es una propuesta para no quedarnos en la crítica, sino dar un paso en el cambio.

 En resumen, deseamos que cada mes todas las organizaciones feministas se unan para visibilizar, cada una a su modo, una parte del mensaje de desigualdad latente en la sociedad de forma coordinada. Para ello, cada mes se elegirá un tema y se intentará formar, visibilizar, educar o responder preguntas sobre el mismo.

 La propuesta se hizo en la página Facebook de Especialista y las propuestas han sido muchas y el debate intenso, quizás, cada mes debamos aprovechar las dinámicas sociales existentes para sacar un tema (quien tenga la suerte de pertenecer o tener voz en un medio de comunicación multiplicará ese efecto, gracias por ello). 

Por ejemplo, si en enero es  época de regalos y rebajas detectar cómo se cosifica a las mujeres, se repiten estereotipos en la publicidad y se ignora la coeducación, es decir, podríamos tener como objetivo VISIBILIZAR LA VIOLENCIA SIMBÓLICA, en febrero EL AMOR ROMÁNTICO, en marzo LOS AVANCES SOCIALES GRACIAS AL FEMINISMO... y repito el "por ejemplo", pues no es una lista cerrada. Ha habido más propuestas, algunas pueden ubicarse ya  mes a mes:

ENERO. Violencia simbólica.
FEBRERO. Amor romántico. 
MARZO. Paternidad corresponsable. Permisos iguales e intransferibles
ABRIL. Ecofeminismo.
MAYO. Violencia Económica. Desigualdad salarial.
JUNIO. Logros del feminismo para la sociedad.
JULIO. Información, medios de comunicación y machismo.
AGOSTO. Diversidad. Interseccionalidad. LGTB. Queer.
SEPTIEMBRE. Coeducación. Educación con perspectiva de género.
OCTUBRE. Violencia institucional
NOVIEMBRE. Las violencias contra las mujeres y su categorización.
DICIEMBRE. Juguetes sexistas. Publicidad sexista.

Otros temas propuestos para #12causasfeministas para un 2013 menos machista son: no sexismo en la RAE, reapropiación del término Femineidad, teorías queer, violencia obstétrica, Violencia sexual y salud, lenguaje inclusivo, coordinar un gesto común contra micromachismos (piropos, bromas de mal gusto, chistes sexistas, paternalismos…), acabar con los mitos sobre la violación, TIC’s, nuevas masculinidades, medios de comunicación, mal tratamiento de la violencia machista en medios, apoyo a los medios de comunicación que trabajan por la igualdad, Educación preescolar con perspectiva de género, contra el turismo sexual, medios de comunicación y publicidad no sexista, que se termine con las "diferencias" de género en los cobros, que se incorpore la perspectiva de género en las carreras universitarias, sobretodo en las pedagógicas, recuperación de la memoria histórica de las mujeres, independencia económica de todas las mujeres… y muchas más que ya se han enunciado desde Facebook y las notas de Facebook.

Como ven, temas no faltan, hace falta, sobre todo, decidir cuáles serán los primeros 12 y coordinar acciones.

Pueden proponer más temas, decirnos cómo quieren llevarlo a cabo desde su asociación, grupo, página, equipo, trabajo, empresa institución o de manera personal. No tienen por qué ser actividades que supongan un desembolso económico, o para las que necesitemos ayudas o subvenciones que no sean las voluntades unidas, pero sí que se puedan hacer en todo el mundo.

 Les agradecemos el tiempo que tomen en leer, en pensar la propuesta, en proponer acciones, en inspirar un tema para un mes, en ayudarnos con un logo que sea impactante, en la difusión. Es decir, agradecemos todas las ayudas y esperamos una difusión exhaustiva ¿Podremos conseguir unirnos en este u otro acuerdo de mínimos? Esta es nuestra propuesta, ojalá se les ocurran cosas mejores.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Taller de Cuentos DeSgenerados: Fallo del III Concurso de Microrrelatos DeSgenerad...

Ya se ha hecho público el fallo del jurado del II COncurso de Microrrelatos contra la Violencia Machista. Pueden conocer el fallo en el blog del organizador: Taller de Cuentos DeSgenerados: Fallo del III Concurso de Microrrelatos DeSgenerad...: Acta III Concurso Internacional de Microrrelatos DeSgenerados.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Sobre lenguaje inclusivo y mass media





Es curiosísimo cómo funciona el cerebro. Y el lenguaje. Llevo años bregando con periodistas, lingüistas, escritoras y escritores e incluso feministas a quienes esto del lenguaje “tampoco les parece tan importante”, intentando hacer ver la importancia de nombrar a las mujeres.

Y no solo decir " todas y todos" y ya hemos cumplido y ahora me paso al masculino genérico, no. Nombrarlas de verdad, incluirlas en el discurso tenerlas presentas hasta tal punto que su aparición sea ineludible. Interiorizarlo, creérselo y, por supuesto, hacerlo.

Los argumentos en contra son numerosos pero no demasiados, todos rebatidos una y mil veces por quienes saben de lengua y lenguaje, gramática y sintaxis infinitamente más que yo. Por supuesto, no voy a repetir las polémicas que, de vez en cuando, ponen el tema sobre la mesa. Generalmente,  no porque nos interesa a las feministas (que a ver desde cuándo somos “alguien” para marcar la agenda de los medios). No, lo normal es que algún sesudo miembro de la RAE se pronuncie y entonces, de pronto, seguimos al estela y ardemos en defensas en lugar de seguir la máxima —a contrario— de amor con amor se paga e ignorarles soberanamente.

Porque aquí, de las cosas “de mujeres” se habla cuando ellos quieren (y ese ellos no es un descuido, es el reflejo de la presencia de mujeres en los puestos de decisión de los medios de comunicación generalistas. Escasa o nula) y como ellos quieren. El resto del tiempo a las mujeres se nos elude una y otra vez en sus artículos , reportajes, informes y editoriales. Los escriban hombres o los escriban mujeres, porque la conciencia de la discriminación no viene en la doble X sino en el pensar y el pensarse como mujer en el mundo.

Por eso, y retomo el hilo de lo que decía en la primera línea,  parpadeo de asombro cuando los argumentos consabidos —la economía del lenguaje, lo difícil que se hace, lo raro o poco literario de los colectivos como alumnado o profesorado, lo que dice la RAE— se les desmontan y las piezas se cuelan por las rendijas del cerebro, aparecen en el lenguaje y dicen cosas como ésta que leo en EL PAÍS

“El 92% de la (población) española evalúa de forma claramente positiva la preparación y competencia de los médicos y del personal de enfermería de los centros públicos”

¿Lo ven? Primero se utiliza el masculino genérico “los médicos” a lo que se nos contestará que las médicas están incluidas, así lo acepta la academia y la economía del lenguaje prima pero, después, donde siguiendo esa argumentación porque la RAE permite el uso del femenino genérico —no se emocionen, solo en el caso de "ocupaciones desempeñadas tradicionalmente por mujeres"— podrían haber dicho las enfermeras y haber seguido con la economía del lenguaje (menuda sandez, por cierto) y la normativa académica, entonces ¡oh, sí! solo entonces, caen en la cuenta de que alguien queda ahí excluido.  Los enfermeros (minoritarios pero existentes) y el personal de enfermería aparece entonces como por arte de birlibirloque. Y no me digan que no todo son enfermeras o enfermeros, que hasta ahí llego.

Con lo rápido que habría sido decir personal sanitario ¿O es que también se nos cuela por las rendijas que hasta de “mani” hay clases y clases?

María Martín Barranco