sábado, 14 de mayo de 2016

Me nombras, te voto


     Desde el año 2011 Especialista en Igualdad ha difundido la campaña de concienciación política "Me nombras, te voto". Con la ayuda de las redes sociales Twitter y Facebook, #MeNombrasTeVoto, apoyado con un taller de Comunicación política no sexista dirigido a políticas y políticos, ha trabajado para crear conciencia en España y Latinoamérica sobe la necesidad de nombrar de forma expresa a las mujeres en sus logos y campañas. 

    La ciudadanía y el ejercicio de los derechos que conlleva ha estado excluida, primero, e invisibilizada después para la mitad de la población. Un partido aparece en escena casi al mismo tiempo, paradigma de todo lo que no se debe hacer: Ciudadanos. Mitad de la población excluida de forma automática. ¿Habría nombres? Pero, claro, un partido de derechas, ya se sabe... qué podíamos esperar. Yo que me nombre, que también hay mujeres que votan políticas de derechas. 
  
      La mayúscula sorpresa llega cuando en 2016, abanderando la renovación de la política, un partido que basó la pasada campaña en la invisibilización a la que desde el poder se la sometía, aplica sin el menor pudor el mismo método a las mujeres: postergadas de nuevo en aras de un bien mayor que siempre pasa por escondernos debajo de la alfombra como basura inoportuna e indeseada.
  
     La primera campaña tuvo un importante eco mediático, pero aunque de forma más silenciosa (innombrada pero presente) no ha dejado de crecer y cada campaña electoral ha tomado cuerpo a uno y otro lado del atlántico: el Inmujeres mexicano o el instituto metropolitano de la mujer en Venezuela se han unido a "Me nombras, te voto" para exigir ser nombradas más allá de la petición del voto, o en reuniones, mítines o escenarios solo con mujeres o para tratar asuntos "de mujeres". Nunca una reunión de líderes o lideresas con mujeres para hablar de armamento o políticas de energía nuclear, siempre para hablar de conciliación o violencia de género, como si ellos estuvieran excluidos de tan femeniles asuntos.
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​       Así que, aviso a navegantes electorales: 

     Si dices "todos", las mujeres no se incluyen; si dices "ciudadanos", las mujeres no estamos. Si dices "unidos" me estás dejando fuera con premeditación y alevosía y en contra del movimiento feminista que dentro y fuera de tu partido te hace más fuerte. Somos la mitad o algo más de la población y, aun así, los partidos políticos solo quieren nuestros votos, no a nosotras. Si no me nombran, ¿cómo me incluirán en sus políticas? Difundamos la campaña y preguntemos en cada acto público en el que dispongamos de voz qué piensan del tema. 

     Si en el momento de un cambio histórico (¿otro?) el método para conseguirlo pasa por postergar de nuevo las reivindicaciones de la ciudadanía completa de las mujeres, si nadie pone una línea roja que pase por nuestros derechos, si lo único que no exige mayorías parlamentarias o presupuestos que es nombrarme no te tomas la molestia de hacerlo, no te tomes tampoco el tiempo de pedir mi voto. 
  
    Dado que la mayor parte de candidaturas y candidatxs, tienen cuentas en Facebook, Twitter, etc., hacen foros y chats virtuales, hagámosles conocer la campaña, preguntémosles qué opinan de ella. Que se mojen ¡ya! Comparte, difunde, copia y pega en tu estado, utiliza nuestra imagen como avatar en las redes ¡¡que no dejen de vernos, de oírnos, de decirnos!!

    Difunde la campaña en las redes sociales y hazla llegar a todos los partidos políticos, especialmente al tuyo, sea el que sea. Porque el machismo no es patrimonio de izquierdas ni de derechas, de mujeres ni de hombres. Porque con cada mujer que se nombra la ciudadanía de todas se consolida. Nuestros votos no son cheques en blanco al poder patriarcal, son herramientas para un futuro feminista. Tenemos condiciones: #MeNombrasTeVoto.

María S. Martín Barranco


viernes, 13 de mayo de 2016

Sobre mujeres y pantalones



Aunque se tiene la idea generalizada de que los derechos de las mujeres llegan llovidos desde el patriarcado por graciosa concesión masculina con el devenir del tiempo, nada más lejos de la realidad. Todos y cada uno de los derechos conseguidos por la mujeres llegan porque otras mujeres han peleado, trabajado, sido discriminadas vapuleadas o asesinadas para conseguirlos. Algunos tan "tontos" como montar en bicicleta o llevar pantalones.

Mónica Ortíz Ríos realizó para la EVEFem una tarea sobre los pequeños grandes logros del feminismo para las mujeres y se ha centrado en el uso de una prenda: el pantalón. Esperamos que les resulte tan interesante como a nosotr@s.







viernes, 6 de mayo de 2016

Cuándo, cómo y por qué del Día internacional sin dietas


Puede parecer broma pero no lo es: existe un Día Internacional sin dietas, el 6 de mayo. El concepto surgió en 1992, cuando la feminista británica Mary Evans Young decidió luchar contra la industria de productos dietéticos y alertar al mundo sobre los peligros de la anorexia nerviosa y otros desórdenes alimenticios. Para ello, M. Evans Young llamó la atención de los medios de comunicación locales con el eslogan "La gorda devuelve el mordisco" (Fat Woman Bites Back). En una entrevista para la televisión, "acordó" junto a la audiencia celebrar el "Día Internacional Sin Dietas". Mary Evans eligió ese día por la cercanía con la fecha de la entrevista únicamente.

Tras esa entrevista a la revista Play Boy, grupos feministas del Reino Unido celebraron el INDD, y según pasaron los años, otros grupos en diferentes países comenzaron a celebrar este día también, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, India e Israel.

En la actualidad, esta fecha propone un nuevo concepto de vida saludable sin dietas extremas y cuestionando la existencia de un peso ideal basado en la altura y otras características, así como la propia idea de un cuerpo perfecto femenino y otro masculino. Desde este Día Internacional sin Dietas se llama al rechazo de las dietas comerciales, aquellas que no son hechas bajo regulación de un endocrino.

Otro de los objetivos de este Día Internacional Sin Dietas, seguido en países de todo el globo, es denunciar la obesofobia o gordofobia, es decir, el rechazo que sufren las personas por tener un peso corporal por encima de la media o sobre los cánones de belleza imperantes.



Ya por último, este Día Internacional Sin Dietas también sirve para homenajear a todas aquellas personas víctimas de ciertos tratamientos médicos, tales como la liposucción o abdominoplastia.

Para el Feminismo, como dice Mari Luz Esteban en "Cuerpos y políticas feministas":

"El cuerpo ha sido y es un dispositivo fundamental de regulación y control social, pero también de denuncia y reivindicación, por lo que ha estado y sigue estando muy presente en los diferentes feminismos, aunque más en algunos sectores (arte, feminismo de la diferencia…) y líneas de trabajo (salud reproductiva, acciones contra la guerra, la violencia…) que en otras. Pero, salvo excepciones muy valiosas, hemos actuado más que reflexionado respecto al cuerpo, y no siempre hemos sido conscientes de qué significados estaban implícitos en nuestras teorías y en nuestras acciones".

Por ello, te invitamos desde aquí a conocer tu cuerpo, a quererlo un poco más, a reconciliarte con él. Con lo que ves y lo que no ves de tu cuerpo. No solo el que depilas o el que te hace esquivar los espejos. También es cuerpo el que te lleva y te trae, el que te da placer, el que te permite ver y sentir, el que te mantiene en movimiento. Hoy es el Día internacional sin dietas. Hagamos que un día así deje de tener significado.

Info sobre el día, enviada por: Aurora Camacho Mercado. México.
Redacción, María S. Martín Barranco 
@generoenacción

martes, 3 de mayo de 2016

Silencio, se mata


Cada vez más el machismo de todas clases, tan pertinaz como aquellas maladadas sequías franquistas, nos azota. El acoso al feminismo está organizado. Somos el enemigo a batir. El anonimato de las redes sociales es el medio perfecto para la impunidad del cobarde. No hace falta razonar, pensar, saber de qué se habla antes de corregirnos, puntualizarnos, acusarnos de mentir o directamente amenazarnos. Se nos puede insultar y recibir el apoyo viral del sistema. Retroalimentación inmediata a la medida de sus pobres egos neomachistas de machos alfa ninguneados. Sin darnos apenas cuenta las activistas feministas (no solo, pero sobre todo) empezamos a controlar quién nos sigue, a quién seguimos, cómo se difunden nuestros textos. Evitamos entrar al trapo y medimos, la mayor parte de las veces sin ser totalmente conscientes de ello, con quién entramos en controversia para evitar males mayores

Es el efecto del terrorismo machista; ejerce la violencia en todas las formas posibles. Te sitúa en el espacio del miedo y de la prevención. Las víctimas son simbólicas, las muertas (a veces) son otras. Pero sabes que podrías ser tú. Te lo recuerdan sin parar quienes cuando te dueles del (nunca) último asesinato, te acosan o te insultan. Te lo recuerdan quienes cuando quieres hablar de ellos desvían sistemáticamente el foco de atención hacia otras víctimas de otras violencias. Te lo recuerdan los medios, o el vecindario del asesino que siempre saludaba.

Cuando matan a una mujer todos los demás machistas aprovechan para recordarnos que no nos apoyarán, que dudarán de nuestra palabra, que justificarán a los asesinos y culpabilizarán a las víctimas. Pasa desde siempre por todas partes. En cuanto las mujeres alzamos la voz y exigimos una ciudadanía de primera, la resistencia patriarcal genera un movimiento contrario desacreditador, organizado y masivo. En cada país, ante cada acción feminista el sistema se resiste con uñas y dientes a través de hombres y mujeres. 


"De pensamiento, palabra, obra y omisión", me decían las monjas de la infancia que se podía pecar. Y de omisiones hablaré ahora porque el silencio cómplice de los hombres de nuestras vidas no es menos intimidante que los gritos. Hombres que callan ante chistes machistas, hombres que miran para otro lado ante los compañeros que se burlan o acosan a una mujer en la calle, en la oficina, en clase. Hombres silentes que nos dejan desgañitarnos mientras acuden a convocatorias en las que no hay ninguna mujer presente, colaboran en tertulias, en asociaciones, en organizaciones públicas y privadas sin representación femenina. Hombres callados que apartan la mirada, o que miran en silencio. Ellos no golpean, ellos no matan. Hombres que se comportan como si hubiera que darles las gracias por su comisión por omisión.

Pero también hay obras, cómo no. El acoso a activistas feministas en las redes ha saltado a los espacios personales y no hay asociación feminista o activista que no haya tenido un encontronazo con esos infraseres tozudos y alienados que se duelen como víctimas de todo aquello que ya no nos pueden infligir. No se paran ante nada. Ni siquiera ante la acción de la justicia. Les hemos arrebatado el privilegio de hacernos callar. Creían que era su derecho. Creen que lo es.

Por supuesto, la palabra tiene su lugar. Hombres que solo hablan para decir "no todos los hombres". Hombres a los que solo les arrebata que "ya nos estamos pasando" o "que también las mujeres hacen". Hombres que vienen a decirnos cómo ser "buenas feministas" de las que no hacen "flaco favor" al feminismo. Nos discriminan por todas partes y a todas horas pero nada molesta más que nuestros gritos de denuncia. Nos violan, nos acosan, nos torturan dentro y fuera del hogar, dentro y fuera de las guerras. Nos asesinan, pero lo que molesta es que digamos alto y claro quién lo hace. Dicen que nosotras nos quejamos por todo y sin motivo, que igual en otros países sí hace falta (siempre en otro, estés en el que estés). Gritan con el altavoz que les proporciona el derecho de nacimiento de tener la palabra, de tener razón por defecto e imponer una y otra. Hacemos tambalear el pedestal desde el que nos dicen con autoridad "Silencio, se mata". Y, queridas compañeras "feminazis", hasta ahí podíamos llegar.


María S. Martín Barranco
@generoenaccion