Resistencias Patriarcales. La violencia simbólica.


Cada vez que en la Historia de los Derechos Humanos de las personas se consigue un avance, el sistema -basado en una situación no igualitaria de quienes lo componen- se resiste de múltiples formas. 

En ocasiones, esos avances son poco duraderos, no hay tiempo para que las sociedades los acepten y los naturalicen. Las resistencias son ahí explícitas, vehemente, brutales.En otras, sin embargo, los cambios comienzan a interiorizarse por la sociedad o una parte de ella y las resistencias no pueden ser tan claras. 

En el caso de los Derechos Humanos de las Mujeres las resistencias se multiplican. Hoy, casi nadie en una sociedad occidental se atreverá a decir que una mujer no es un ser racional, que no debe tener acceso a la educación o a negarle el voto ¿Por qué entonces los avances legales en el reconocimiento de la Igualdad tardan lustros en asimilarse? 

El sistema de reproducción de las desigualdades estructurales se usa, para ello, de la Violencia Simbólica, una violencia silenciosa, casi invisible si no se aprende a detectarla que hace que quienes tienen el poder inculquen imperceptiblemente al resto un modo de relacionarse que atraviesa el tejido social y refuerza las relaciones dicotómicas, inequitativas, jerarquizadas, sibilinas y perversas. 

La pieza más sutil del mecanismo de la violencia simbólica es la imposición de un "deber ser" que por quien la sufre se asume como natural y que como tal la acepta sin rebelarse y contribuyendo que se perpetúe. 

Con el material que te ofrecemos a continuación puedes comenzar a trabajar la Violencia Simbólica en tu asociación, en tu clase, en un grupo de amigas y/o amigos y a detectar a través de ella las resistencias patriarcales dentro y fuera de cada una de nosotras, o de ellos. 


Esperamos que te resulte de utilidad. Si deseas profundizar con ejercicios, preguntas y más información, tienes las dos presentaciones que la completan a tu disposición: 

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