miércoles, 27 de octubre de 2010

Camille Claudel (O como querer morir de amor y no poder)

La Historia del arte está llena de grandes mujeres silenciadas, o traídas (nunca o casi nunca llegadas por sí mismas) a escena de mano de los hombres que contribuyeron a su "ocultación". Si decimos Claudel, casi seguro que traemos a nuestra mente, en primer lugar a Paul, el insigne y cristianísimo poeta francés. Y si decimos que nos referimos a su hermana, entonces será Rodin, y el sempiterno pensador, quienes nos vengan a la memoria.

Y, ¡oh sorpresa!, sin embargo, una mujer genial es el puente que les une aunque no lo sepamos.

Camille Claudel. Perder la razón por no perder la voz.